Los habitantes de los barrios marginales de Bulawayo pagan el precio del cambio climático

Los habitantes de los barrios marginales de Bulawayo pagan el precio del cambio climático

En las afueras de Bulawayo, en Zimbabue, el barrio de Ngozi Mine ilustra cómo las poblaciones marginadas sufren de lleno las consecuencias del cambio climático. Sus habitantes enfrentan una combinación de riesgos relacionados con el clima, como la escasez de agua, las olas de calor, las inundaciones repentinas y la contaminación generada por el vertedero cercano de Richmond. Estos desafíos no son solo naturales, sino también el resultado de decisiones políticas y un desarrollo urbano desigual.

Las viviendas, a menudo construidas con materiales recuperados como plástico o chapa, ofrecen poca protección contra las inclemencias del tiempo. La ausencia de redes de agua potable, saneamiento y electricidad agrava aún más la situación. Sin embargo, a pesar de estas condiciones difíciles, los residentes no permanecen pasivos. Desarrollan estrategias de adaptación ingeniosas: diversificación de fuentes de ingresos gracias a la recuperación de residuos reciclables, creación de grupos de ahorro informales y apoyo comunitario para gestionar los riesgos.

Sin embargo, su capacidad de adaptación está limitada por un obstáculo mayor: su estatus de «ilegalidad». Esta clasificación impide el acceso a los servicios municipales y excluye a los habitantes de los procesos de toma de decisiones. Las autoridades locales rara vez tienen en cuenta sus necesidades, y la constante amenaza de desalojo desincentiva cualquier mejora duradera en las viviendas. Esta exclusión refuerza un círculo vicioso en el que la precariedad y la vulnerabilidad climática se alimentan mutuamente.

La justicia climática, un concepto que vincula los desafíos ambientales con las cuestiones de derechos y equidad, pone de relieve esta situación. Subraya que las poblaciones menos responsables del cambio climático a menudo sufren sus peores efectos. En Ngozi Mine, esto se traduce en una desigualdad flagrante en el acceso a los recursos básicos. Los habitantes pagan el agua más cara que los de los barrios formales, a pesar de que sus ingresos son mucho menores. Las infraestructuras, como los sistemas de drenaje o las viviendas sólidas, son casi inexistentes, aunque podrían reducir los riesgos.

Las soluciones técnicas, como la mejora de las infraestructuras, no serán suficientes por sí solas. Se necesita un enfoque integral que combine el reconocimiento legal de los habitantes, su inclusión en los procesos de planificación urbana y las inversiones dirigidas. Los residentes de Ngozi Mine no son víctimas pasivas, sino actores capaces de contribuir activamente a la construcción de su resiliencia. Su conocimiento local y su solidaridad demuestran que la justicia climática también pasa por el reconocimiento de su papel en la gestión de riesgos.

El ejemplo de Ngozi Mine revela una verdad más amplia: en muchas ciudades del Sur global, los barrios marginales no son el resultado del azar, sino de políticas urbanas que marginan a los más pobres. El cambio climático solo amplifica estas desigualdades preexistentes. Sin una gobernanza inclusiva, estas comunidades seguirán soportando una carga desproporcionada, a pesar de haber demostrado ya su capacidad para innovar y sobrevivir.


Références et sources

À propos de cette étude

DOI : https://doi.org/10.1007/s44327-026-00292-2

Titre : Climate change, informal settlement governance and justice-oriented urban adaptation in Ngozi mine, Bulawayo, Zimbabwe

Revue : Discover Cities

Éditeur : Springer Science and Business Media LLC

Auteurs : Witness Dlamini; Vusisizwe Ncube

Speed Reader

Ready
500